jueves, 20 de noviembre de 2014

Entrefotos 2014, del 27 al 30 de noviembre



EntreFotos, la feria de fotografía veterana de la capital, celebrará su décimo sexta edición del 27 al 30 de noviembre y en esta ocasión reunirá a 35 autores noveles y consagrados procedentes de diferentes comunidades autónomas. Este encuentro, convertido desde hace años en una referencia nacional de la fotografía de autor, tiene la peculiaridad de que son los propios creadores quienes exponen y explican sus obras al público. La Casa del Reloj del Matadero vuelve a ser, como en las últimas convocatorias, sede de la foto artística en esta ya clásica cita del otoño.

Los participantes, que han aumentado en número con respeto a la edición anterior, han sido elegidos por un comité seleccionador independiente y más de la mitad son nuevos en Madrid. Existen profesionales que repiten y algunos de ellos han estado presentes desde la primera cita. La asociación homónima EntreFotos es la encargada de su organización y los objetivos que persigue son acercar la fotografía artística al público y a otros profesionales, fomentar el coleccionismo, difundir la obra de autor y mantener un espacio expositivo, como explica su presidente, Pepe Frisuelos, y en esta edición, los ojos están puestos también en “aumentar las visitas y las ventas”, así como en “seguir manteniendo la fidelidad de nuestros visitantes y conseguir atraer a muchos más nuevos”.

“La obra es extensa y muy variada, desde copias en gelatina de plata analógicas hasta lo más último en fotografía digital; para todos los gustos”, explica Frisuelos. Cada stand es una exposición en sí misma y el público tendrá acceso a imágenes exclusivas y originales, podrá conocer técnicas inusuales utilizadas en fotografía, y contemplará retratos estremecedores, paisajes impactantes o el lado más fotogénico del objeto más cotidiano. Miles de imágenes convivirán durante cuatro días en un mismo espacio. Además, el programa del encuentro lo completan otras actividades multidisciplinares como firmas de libros o entrega de premios.

La feria EntreFotos nació en 1998 de la mano de cuatro prestigiosos fotógrafos españoles: Luis Baylón, José María Díaz-Maroto, Evaristo Delgado y Pacuale Caprile. Ellos vieron la necesidad de crear en Madrid un encuentro similar a los que se estaban desarrollando en otros países para dar a conocer la fotografía de autor. Tomando como referencia los encuentros internacionales Les Recontres d’Arles, del sur de Francia, surgió la primera feria de fotografía en Madrid.

El encuentro ha tenido diferentes direcciones durante estos dieciséis años, desde el estudio de Pasquale Caprile de la edición inicial, pasando por las dependencias del Conde Duque, hasta llegar a la actual y asentada ubicación de la Casa del Reloj. El Ayuntamiento de Madrid colabora y apoya la feria EntreFotos desde su fundación.

Fechas: del jueves, 27 de noviembre, al domingo, 30 de noviembre

Apertura de puertas: jueves, 27 de noviembre, 18.30 horas




lunes, 17 de noviembre de 2014

CURSO MONOGRAFICO FOTOGRAFÍA DE RETRATO


FOTOGRAFÍA DE RETRATO 
El alumno experimentará con la posibilidad de crear retratos de aspecto profesional con los
elementos de iluminación que componen un estudio.

1ª Sesión: Teórica. Visionado de imágenes de muestra y análisis de las mismas. Tipos de
retratos. Puntos de vista y encuadres. Iluminación y uso de los elementos. Planificación de un
retrato.
2º Sesión: práctica de retrato. .
3ª Sesión: práctica de retrato. .
4ª Sesión: práctica de retrato. .
5ª Sesión: Visionado, recopilación y evaluación de trabajos de los alumnos.

Fechas: 19 de noviembre al 17 de diciembre.
Horario: miércoles de 19.00 a 22.00 h.
Profesor: Eduardo Diéguez

Precio: 85 €.
Nº de plazas:12
Nº de horas: 15h.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Nueva Quedada Gratuita del Taller de Fotografía

Se aplazo la quedada prevista para del sábado 8 de noviembre, por la climatología, para el siguiente sábado 15 de noviembre, todavía quedan plazas, apúntate a través del correo electrónico del Taller de Fotografía:tallerdefotografia.alcala@gmail.com



Nueva Quedada Gratuita del Taller de Fotografía

 LOS COLORES DEL OTOÑO

15 de noviembre
El Talller de Fotografía de la Concejalía de Juventud organiza una nueva Quedada Fotográfica para disfrutar una tarde en grupo y en compañía de un profesional realizando instantáneas de los colores del otoño en nuestra ciudad, tanto en el ámbito urbano como en el natural.
La cita será el próximo sábado, 8 de noviembre, a las 17:00 h. en el Parque de la Juventud, frente a la JUVE (Casa de la Juventud) en Avda. Virgen del Val.  

lunes, 3 de noviembre de 2014

LEICA 100 AÑOS CAPTURANDO LA HISTORIA


Leica - '100' from Stink on Vimeo.

LA SAL DE LA TIERRA - Documental sobre la vida de Sebastiao Salgado





ESTEBAN RAMÓN- 27.10.2014

Al comienzo de los años 70, Sebastião Salgado era un licenciado en Economía que ultimaba su tesis en París y trabajaba para la Organización Internacional del Café en diferentes proyectos junto al Banco Mundial. Hasta que tomó una decisión vital radical: abandonarlo todo y dedicarse a la fotografía. Comenzaba la leyenda del gran fotógrafo social.

En los siguientes 40 años se ha jugado el tipo, encontró un punto de vista único que le elevó a celebridad artística, perdió la fe en la humanidad, y recuperó la esperanza amando la naturaleza. Una vida inspiradora que tiene quien la cuente: su hijo Juliano Ribeiro Salgado y el cineasta alemán Wim Wenders, autores del documental La sal de la tierra que el 31 de octubre llega a las salas españolas, tras ser premiado en los festivales de Cannes y San Sebastián.

Juliano Ribeiro Salgado (París, 1974) ha sido un testigo único de la peripecia de su padre. Durante el último Festival de San Sebastián, donde La sal de la tierra obtuvo el Premio del Público, recordaba en una entrevista para RTVE.es la imagen de superhéroe que su padre le inspiraba desde niño. “Cuando iba al colegio, él estaba fuera viajando durante meses, y recuerdo la cara de asombro de los profesores cuando decía quién era mi padre”. El reverso era la ausencia constante de la figura paterna que, de algún modo, la admiración amortiguaba. “Cuando volvía de trabajar, siempre compartía todo conmigo, sus experiencias, sus consejos, lo que aprendía por todo el mundo. A pesar de que estaba muy lejos, siempre hemos estado muy próximos”.
Juliano Ribeiro Salgado, director de ’La sal de la tierra


La sal de la tierra es una carta de amor de un padre a un hijo, pero sobre todo, es un documento inspirador sobre un testigo del lado más oscuro del ser humano en los conflictos de Congo, Angola, Yugoslavia o, especialmente, Ruanda. Asomarse a ese horror le hizo perder toda esperanza en el ser humano.

“Nos dimos cuenta de que la historia de Sebastião era emblemática. Había experimentado sucesos terribles, había sido testigo de la humanidad en sus momentos más brutales y bárbaros, pero había sido capaz de transformar eso en algo realmente positivo. Podría dar esperanza: de acuerdo, el mundo es un lugar terrible, pero también puede ser un mundo mejor. Y eso es lo que tratamos de compartir”, dice.

Paradójicamente, Salgado recuperó la fe en la humanidad alejándose de ella. Tras tocar fondo en Ruanda, en el siglo XXI tomó distancia para contemplar la naturaleza en su conjunto. Impulsó el Instituto Terra, en el que repobló la selva amazónica perdida de su hacienda familiar con dos millones y medio de árboles. “Al principio creíamos que era un idea maluca (loca). Pero ha transformado todo de manera increíble. Compartió que es importante hacer lo que puedas en tu entorno”. Su amor hacia la tierra tuvo su eco artístico en el proyecto fotográfico Génesis: fotografías aéreas, paisajes, animales y personas alejadas del mundo moderno.

Para Juliano, que no tenía experiencia como documentalista, la de Wenders era una colaboración natural. El cineasta alemán, que desde los 80 tiene fotografías de Salgado en su despacho, ha alternado en su carrera sus obras de ficción con los documentales en los que vampiriza grandes talentos artísticos. Así fue con Nicholas Ray (Relámpago sobre el agua, 1979); Yasujiro Ozu (Tokio-Ga, 1985); Ry Cooder y la música cubana (Buena Vista Social Club, 1999), o Pina Bausch (Pina, 2011).

“Wenders fijó la manera de filmarle hablando de sus fotografías. Sebastião estaba en una habitación oscura, no podía ver al equipo, solo podía ver sus fotos un monitor. La idea era que él pudiera recordar el momento que vivía cuando hizo la foto. Wenders presionaba un botón para cambiar la fotografía y logramos que Sebastião se proyectará hacia el pasado”, dice Juliano
El obervador observado

Algo narrativamente tan sencillo como proyectar fotos de Salgado resulta hipnótico. Pero el documental además descubre el territorio íntimo del fotógrafo, acompañándole en sus viajes. ¿Cómo es el observador observado? “Superdíficil”, resume su hijo. “Es un hombre muy concentrado en sus fotografías, cuando trabaja no espera para nada ni para nadie. Lo primero que prohibió era que trajera un equipo. Era yo haciendo la imagen y sonido solo. Fue muy difícil, pero al mismo tiempo la relación era muy próxima”.
Sebastião Salgado junto al director alemán Wim Wender


Por último, La sal de la tierra tangencialmente trata la hermosa relación de Salgado con su mujer Lélia Deluiz Wanick, el bastión que soporta su vida y obra. “Siempre han tenido una relación fortísima. Cuando Sebastião decidió que iba a abandonar su carrera de economista por la de fotógrafo, sin tener ninguna experiencia, era algo superarresgiado y lo decidieron juntos, como todo. Cuando Sebastião empieza un proyecto, deciden juntos cómo hacerlo, la selección de las fotografías. Tienes razón: no se pueden disociar”, dice el hijo que recuerda una anécdota, que no aparece en el documental, para explicar los lazos de sus padres. “Durante la Guerra Civil de Angola, los portugueses se iban de la capital Luanda y el ejército sudafricano entraba en la ciudad para matar a todo el mundo. Los medios de comunicación hacían llamamientos para abandonar la ciudad. Nadie quería ir allí y, mientras, Lélia llevaba a mi padre al aeropuerto para viajar a Luanda. De vuelta a casa, explotó. Paró el coche en el arcén y rompió a llorar porque pensaba que Sebastião iba a morir. Y, de pronto, recordó lo feliz que estaba otras veces que le había dejado y se dio cuenta de que no debía preocuparse, debía ser feliz y solo preocuparse si algo le pasaba. Afortunadamente, nunca le ha pasado nada. Aceptó que hay un propósito: hacer fotos que traen realidad a todo el mundo”.

Sebastião y Lélia se emocionaron profundamente la primera vez que visionaron el documentalñ. “Sebastião es muy tímido con la cámara y se quedó muy impresionado con el personaje que vio”, recuerda. “Cree que es muy diferente a este personaje. Pero no lo es. Es de verdad”.